Aunque el propósito de este sitio no es ser un lugar en donde se comentan las cosas “fomes”, no puedo dejar la oportunidad de comentar un hecho recientemente acaecido en mi círculo (o en realidad cuadrado) de amistades. Ella, mujer exitosa, segura de si misma, tranquila, muy viajada, pelo al viento y gafas oscuras que le protegen las córneas de las micropartículas del viento que se dan en los ambientes de los países del primer mundo que visitaba. El, hombre enjuto y tranquilo cuyo sitio estaba siempre mas allá de este mundo y detrás de Ella. Mirada transparente, nariz aguileña y dedos alados para tocar las cuerdas de su amiga la guitarra. En resúmen, Ella , la prueba fehaciente de que la meritocracia puede ser un lugar de escalada para las mujeres hoy en día, y El, el looser, el perno, mamón y buen marido. Hacendoso el hombre, si hasta cocinaba rico. Salió al sur un dia y al volver le dijo a elle : ” Ella, me he dado cuenta de que no te quiero”
Ella lo miró un tanto sorprendida y fastidiada por la dirección que estaban tomando las cosas. Acostumbrada a solucionar los problemas mejor que el mas machote de los hombres y diestra en las artes concertacionistas de la negociación respondió :
“El, conversemos, que te pasa?…”
Pero esta vez El no era el, sino ELLO. Todo rastro de bondad había desaparecido. Sus ojos, otrora cálidos, eran oscuros y fríos, y cortaban el ambiente mejor que la mejor de las “Yilets”. No había rabia, no había dolor, ni siquiera remordimientos o un respetable sentimiento de culpa. Ella trató de hablarle pero frente a ella sólo había una muralla de ladrillos, de ladrillos mejores que los “Princesa” ( si es que puede haber algo así). Y ELLO se fué, así nomás, y el éxito se quedó con ella, tratando de consolarla, pero sólo le provocaba espasmos de dolor retroesternal lancirante e invalidante. Y se fue. Sin violencia dijo No aguanto más, aunque desde afuera se veían las cosas bién, como siempre. Y se fué ¿Qué te parece? Perra vida, mejor que la mejor de las telenovelas venezolanas

Leave a Reply